Es el espacio por excelencia del nuevo Bilbao. Representa la exaltación de la arquitectura y el urbanismo, una zona de 348.000 metros cuadrados que durante años estuvo destinada a la actividad portuaria. La ampliación del Superpuerto y el traslado de los contenedores hacia el exterior de la Ría permitieron liberar suelo para los nuevos iconos como el Museo Guggenheim, de Gehry, la Biblioteca de la Universidad de Deusto, de Rafael Moneo, el Paraninfo de la UPV-EHU, de Álvaro Siza, o la Torre Iberdrola, de César Pelli. Los antiguos muelles son hoy zonas verdes que circundan los grandes edificios y que sirven de esparcimiento y atracción.
Las obras de remodelación comenzaron en 1998, de acuerdo al Máster Plan de la zona, elaborado por César Pelli, Eugenio Aguinaga y Diana Balmori. Eugenio Aguinaga explicaba así la importancia de Abandoibarra: “Su trazo fundamental ha permanecido invariable en las sucesivas versiones que hemos diseñado porque es inevitable, parafraseando a Kant, es lo que la ciudad quiere ser”.

















