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24/10/2012

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La Acrópolis protagoniza la nueva exposición temporal del Museo de Reproducciones

Editado: Ampliado hasta 29 de septiembre

El Museo de Reproducciones Artísticas de Bilbao, dependiente de la Diputación Foral de Bizkaia y del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Bilbao, presenta la exposición temporal “Akropolis. Mito biziak”, que realiza un recorrido por la Acrópolis como símbolo religioso y mítico, a través de las esculturas pertenecientes a los fondos del museo. La muestra, inaugurada hoy, podrá visitarse hasta el 7 de abril de 2013. El friso de las Panateneas, las metopas y parte de las figuras de los frontones del Partenón, la Diana de Gabies, la cabeza de Zeus/Poseidon o la Cariátide del Erecteion son algunas de las obras que se mostrarán.

La Acrópolis fue el escenario religioso de la antigua Atenas. En ella, mito e historia se entrelazaban para glorificar el pasado de la ciudad y, especialmente a su diosa, Atenea. A lo largo del recorrido, los visitantes tendrán ocasión de conocer el momento de mayor esplendor ateniense, cuando en el siglo V a.C., Pericles desarrolló un programa constructivo que pobló la roca de templos y monumentos en honor a Atenea. La diosa era el centro de un estudiado programa propagandístico que, valiéndose de la arquitectura y los mitos asociados al lugar, distinguía a la ciudad como paradigma de lo griego.

Frecuentemente se relaciona la Acrópolis de Atenas casi exclusivamente con la figura de la diosa Atenea y el Partenón, pero la roca que dominaba la ciudad era el centro religioso de la misma y reunía santuarios diversos. El principal fue el que antiguamente se conoció como el Templo Antiguo de Atenea Polias, reinterpretado después en el Erecteion. En la terraza situada entre ambos edificios se ubicaba el altar de Atenea, en el que terminaba la más importante de las celebraciones en su honor, el Festival de las Panateneas.

Coincidiendo con la inauguración de la exposición temporal, el Museo de Reproducciones ha lanzado un microsite que se estructura en tres secciones: los edificios, los protagonistas y los mitos.

Esta pequeña web dedicada por completo a la muestra reúne en el apartado de los edificios descripciones de los Propileos, la Calcoteca y el templo de Atenea Niké, el Brauroneion, el Partenón y el Erecteion. En la sección dedicada a los protagonistas se ofrece información sobre Calícrates, Cimón, Fidias, Ictino, Mnesicles y Pericles. Dentro del área de los mitos, la microsite narra el nacimiento de Atenea, la disputa por el Ática, el nacimiento de Erictonio, el ascenso de Teseo, la Amazonomaquia, la Centauromaquia, la Gigantomaquia, la Iliupersis y el nacimiento de Pandora.

Las Panateneas

La primera sección de la exposición se dedica a Las Panateneas y en la misma se podrá observar el friso jónico que decoraba el interior del Partenón. El festival de las Panateneas fue la celebración religiosa más importante de la antigua Atenas. Según sus habitantes, la festividad fue creada por Erecteo, rey mítico de la polis, venerado en el Erecteion. La festividad conmemoraba el prodigioso nacimiento de Atenea, la diosa protectora de la ciudad. Se celebraba, anualmente, durante el mes de Hecatombeón (agosto) pero, cada cuatro años, las ceremonias se enriquecían y prolongaban dando lugar a las Grandes Paneteneas. La fiesta tenía lugar el día 28 de ese mes, en la fecha exacta del nacimiento de Atenea. La ceremonia central del acto consistía en la entrega de una nueva vestidura para la antigua estatua de la diosa que se custodiaba en el Erecteion. Tras la ofrenda, se llevaba a cabo un sacrificio de cien reses en el altar de Atenea.

En el friso se observa como una procesión de hombres y mujeres atenienses avanza, desde el oeste, por los lados norte y sur del templo, hasta encontrarse en el este, donde se puede ver la escena central del ritual. En el friso se representa, de forma simbólica, a los principales grupos sociales que conformaban la Atenas del momento, a la vez que se hace referencia al ordenamiento político de la ciudad. Algunas teorías apuntan a que el número de guerreros representados se corresponde con el de los atenienses caídos en la célebre batalla de Maratón.

La procesión converge en el lado este, en el que puede verse a las doce divinidades olímpicas, rodeadas de los diez héroes epónimos de las tribus atenienses. Estos eran los personajes míticos que daban nombre a cada una de las diez tribus del Ática.

Un mensaje de Victoria

La segunda sección de la exposición se centra en las metopas del Partenón. La Acrópolis en general y el Partenón en particular proclamaban al mundo entero la victoria de los atenienses frente a los persas en 480 a.C. Los programas constructivo y decorativo de la Acrópolis y de cada uno de sus edificios fueron ideados estableciendo interconexiones, de tal modo que el mensaje final fuese uno solo: Atenas ha vencido gracias a la protección de Atenea.

De los cuatro ciclos bélicos que decoraban el Partenón, el mejor conservado es el del lado sur en el que se representa la Centauromaquia. Para los antiguos griegos esta lucha simbolizaba la victoria de la civilización, de Atenas, frente a la irrupción del caso, de las fuerzas devastadoras de lo incivilizado, identificadas con los persas. En el lado sur, este segundo concepto se personifica en los centauros, unos seres míticos mitad hombre mitad caballo.

En la exposición se pueden ver las metopas IV, XXVII y XXXI.

METOPA IV (en la imagen de encabezado)

A pesar de que la reproducción nos muestra las figuras casi completas, las cabezas tanto del centauro, como del lapita fueron retiradas, en 1688 y llevadas a Dinamarca.

La acción, congelada en un instante preciso, nos muestra al lapita defendiéndose del ataque del centauro que se lanza sobre él alzando una vasija. El lapita, ataviado con la armadura propia de la época, es una representación única en el conjunto de las metopas del lado sur.

METOPA XXVII

Esta es probablemente la mejor de las metopas de la serie, tanto por su composición como por su ejecución técnica.

Centauro y lapita -posiblemente Teseo- aparecen enzarzados en la lucha. El primero se lleva las manos a la espalda tratando de liberarse del arma que tiene clavada. Mientras, Teseo le sujeta por el cuello antes de lanzarle su ataque final. La fuerte tensión que se acusa entre ambos, cuyos cuerpos se separan, mientras sus cabezas miraban hacia el centro, recrea el esquema compositivo de los temas centrales de los frontones.

METOPA XXXI

De las cuatro metopas aquí presentadas, esta resulta la más arcaizante. Su ejecución parece obra de un artista tradicionalista, ya maduro, que no sabe resolver la composición y el estudio anatómico de acuerdo a las formas del clasicismo pleno ya vigente.

Ambas figuras tienen posturas forzadas. El rostro del centauro parece una máscara grotesca y la representación anatómica se realiza por medio de convencionalismos ya obsoletos para la época.

En honor a Atenea

En Honor a Atenea

La tercera sección nos muestra a Atenea, divinidad femenina protectora de Atenas. Su presencia se dejaba sentir en todos y cada uno de los rincones de la ciudad y, especialmente, en la Acrópolis. En su honor, Pericles hizo construir el Partenón. Además de ser el templo más ornamentado de la antigua Grecia, se decoró con motivos estrechamente relacionados con la divinidad residente, algo poco frecuente en los templos griegos.

Esta temática, directamente relacionada con la diosa, queda patente en los frontones situados en los extremos del templo. Ambos se engalanaron con sendos mitos relativos a Atenea. Al oeste se representó la lucha entre la diosa y Poseidón por el dominio del Ática y al este su nacimiento.

Las esculturas que se muestran son cinco de las figuras de los frontones del Partenón. El frontón este del Partenón representaba el nacimiento prodigioso de Atenea, de la cabeza de su padre Zeus. Por desgracia, el grupo central en el que debieron aparecer Zeus y Atenea se ha perdido. Las diversas tentativas de reconstrucción del frontón nos hablan de más de una veintena de piezas conformando el conjunto. A ambos lados de Zeus, se situarían Atenea y Hefesto y, rodeando este grupo central, el resto de las divinidades olímpicas.

En el extremo norte del frontón este se representó a la Luna o la Noche, en su carro, tirado por cuatro caballos. Al otro extremo, parecía emerger del suelo del frontón Helios, el Sol, en su carro correspondiente. La cabeza de los caballos de ambos lados sobresalían por encima de la cornisa del frontón.

Las conocidas como Figuras E y F parecen representar a Deméter, diosa agrícola venerada en el cercano santuario de Eleusis, junto a su hija Perséfone, a la que se le da el apelativo de koré, mujer joven.

La figura D se ha identificado tradicionalmente con Dionisios, dios del vino. Sin embargo, también se ha apuntado a una posible representación de Heracles, el único héroe griego que alcanzó la inmortalidad.

El frontón oeste del Partenón relataba un mito local ateniense, la disputa que estalló entre Atenea y Poseidón, por hacerse con el control del Ática. Son muy pocas las esculturas del frontón oeste que se han conservado.

La Figura A puede querer representar a un héroe o la divinidad fluvial Iliso. En la antigüedad era habitual que un recurso natural tan vital como el agua acabase siendo divinizado de algún modo. Este es el caso de la figura A del frontón oeste.

Otros dioses de la Acrópolis

La cuarta sección hace un recorrido por los otros dioses y diosas que se veneraban en la Acrópolis, y que en la mayoría de los casos guardaban una relación directa  o indirecta con Atenea, convirtiéndola en la unificadora de todos los cultos. La cabeza de Zeus/Poseidón y la escultura de Diana de Gabies son algunas de las obras que se mostrarán en esta sección.

A pesar del protagonismo de Atenea en el culto ateniense, su padre Zeus, se asociaba a ella en la protección de numerosas instituciones y actividades de la polis.

Según el visitante accedía a la Acrópolis por los Propileos, podía contemplar a su derecha el Brauroneion o santuario dedicado a Artemisa Brauronia. Aquí se rendía culto a la diosa Artemisa como protectora de las mujeres embarazadas y de las doncellas casaderas.

En el siglo IV a. C., Praxíteles esculpió una estatua votiva para el santuario de Artemisa Brauronia. La escultura fue objeto de la más ferviente admiración en la antigüedad. Durante mucho tiempo se ha creído que la Diana de Gabies era una copia romana de aquella obra ejecutada por el escultor ateniense.

El Erecteion

El Erecteion fue el más sagrado de todos los edificios que se levantaron en la Acrópolis clásica. En su interior se preservaba la estatua de culto de Atenea y se daban cita los mayores tesoros religiosos de la polis.

Al lado sur del Erecteion, sobre las ruinas del antiguo Templo de Atenea Polias, se alza el Porche de las Cariátides. Debe su nombre a las seis figuras de doncellas que actúan a modo de soportes, sosteniendo el entablamento. La procedencia del término cariátide no es clara, como tampoco a quién representan. Podría tratarse de un tipo concreto de sacerdotisas denominadas canéforas. Estas jóvenes se caracterizaban por portar cestas sobre sus cabezas, durante las procesiones, con los instrumentos necesarios para los sacrificios rituales.